Yo también tengo un sueño, como miles de peruanos que hoy han tomado una decisión, o como aquellos que aún no la toman, todos tenemos sueños. Y es bueno que tengamos sueños en lugar de rencores, porque los sueños elevan el espíritu mientras los odios lo empañan. Es por esa razón que aquel hombre de bien que enarbolaba banderas que clamaban por acabar con la injusta discriminación racial, apelaba a los sueños y no al odio; a pesar de sentir en carne propia no por años sino por siglos, las llagas de un flagelo lacerante como el racismo.
Los peruanos soñamos con un país donde nosotros y nuestros hijos gocemos de libertad para construir nuestro futuro, donde las generaciones venideras tengan oportunidades de poder ir en busca de sus propios anhelos, donde la prosperidad nos alcance a todos, donde veamos una nación unida, pujante, educada y emparejada en justicia para sus ciudadanos. Esos son nuestros sueños y no deberíamos perder el horizonte para seguir construyendo el camino hacia ellos.

Hemos cometido errores. Hoy el Perú no cuenta con hospitales suficientes para atender a sus enfermos y así hemos visto con el corazón desgarrado como mucha gente querida se fue antes de tiempo; no hemos construido un sistema de educación pública que otorgue igualdad de oportunidades; nuestro territorio no ha desarrollado las vías de comunicación que sus pueblos merecen; hoy la vivienda digna, el agua y demás servicios básicos aún no llegan a miles de peruanos. Los políticos nos han defraudado en demasía, pero los ciudadanos tampoco estuvimos lo suficientemente decididos a exigir que tengamos una mejor representación; y los empresarios atareados en el día a día de nuestras organizaciones, no vimos un poco más allá, asumiendo que la política y la economía transitarían por cuerdas separadas siempre.

Hoy es momento de reparar esos errores y de empezar a reconstruir nuestra nación, una vez más, como ya lo hemos hecho antes, pero esta vez haciéndolo mejor. Oportunidades no solo para salir de la crisis, sino para emprender una rápida y sostenida ruta hacia el progreso las hay. Hoy los gobiernos del mundo han puesto a disposición de inversionistas miles de millones de dólares, mientras sus economías empiezan a recuperarse rápidamente y los precios de nuestras materias primas suben a sus máximos niveles. Es decir, se viene un gran ciclo económico para el Perú que esta vez deberíamos aprovechar mejor, logrando una mejora sustancial en nuestra infraestructura, educación y salud, generando más empleo adecuado y mejorando la calidad de vida de miles de peruanos. Para ello lo que requerimos es un gobierno con gente más comprometida y preparada en los distintos sectores, buscar modelos de desarrollo coherentes y que han demostrado su eficacia históricamente, y un compromiso por la unidad entre peruanos para tener claro un rumbo y trabajarlo juntos.

Que los sueños sean los que conduzcan nuestro proceder, y no los enfrentamientos entre peruanos y los desacuerdos desesperantes entre políticos que nos paralizan en el caos. Es hora de creer en nuestras posibilidades y enrumbarlas a través de un gran pacto por el Perú; un pacto por el progreso y la búsqueda del bienestar para los que más lo necesitan. Es hora de corregir errores, de cambiar lo que sea necesario, pero también de continuar edificando sobre los cimientos sólidos que antes hemos construido. Hoy más que nunca, la brújula de nuestro accionar debe ser el compartir nuestros sueños y transitar juntos en su concreción.

Jorge Alberto Zapata Rios Presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco).
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